¿Por
qué se necesita asentar la Corte en un lugar fijo?
Antes de Felipe II, la Corte siempre seguía al rey de ciudad en ciudad para realizar allí servicios políticos y administrativos. La Corona sí tenía residencias propias, p.e. en Madrid, Sevilla o Granada, pero generalmente la gente tenía que alojarse en un monasterio o en las localidades de un gran señor. Esto tenía la ventaja de que el monarca siempre estaba presente en distintas partes del país para estar personalmente en contacto con sus nobles. Pero resultaba muy complicado y penoso trasladar siempre todos los papeles y viajar con tantas personas por el país, imaginándose el alto nivel de vida que exigían las costumbres cortesanas. Felipe II no consideraba buenos estos continuos traslados y decidió asentar la Corte en un lugar fijo, para así poder cumplir mejor con sus obligaciones de gobierno.
¿Cuál
sería el lugar adecuado para poder asentarse definitivamente?
Habían varios lugares posibles para asentar la Corte allí, como por ejemplo Valladolid, Madrid o Toledo, todas ciudades que se situaban en el centro de la península.
No se sabe exactamente por que razón Valladolid no fue elegida, ya que se encontraba allí la Chancillería, que era uno de dos tribunales superiores de justicia en la Corona de Castilla. Se dice que era demasiado pequeña para albergar a toda la Corte.
Otra posibilidad, mucho más comprensible, era Toledo. Esta ciudad tenía una gran tradición, extensión e importancia histórica. Pero habían varias razones en contra de Toledo como corte estable: Primero Toledo era sede episcopal y por eso había mucha influencia por parte de la iglesia, Felipe II tenía que temer por no poder desarrollar libremente sus ideas bajo la vista crítica eclesiástica. En segundo lugar, tampoco habían muchos alojamientos dignos para los cortesanos, que criticaban también la climatología de Toledo, pues estaba expuesto a los fríos vientos en invierno y al sol caluroso en verano.
Madrid, por el contrario, poseía todos las cualidades que le faltaban a Toledo: calles amplias, alojamientos suficientes, una gran espacio para crecer y construir nuevos edificios y agua abundante y de fácil acceso. También hay que mencionar que Madrid en el siglo XVI no tenía una estructura rígida y por eso el rey contaba con la posibilidad de modelarla según sus intereses y objetivos. Finalmente elegida en 1561, Felipe II dio importancia al territorio de Castilla que había aportado mucho dinero y muchos hombres a la monarquía de los Austrias. También tranquilizó a la población, que en la revuelta contra su padre Carlos V todavía había exigido que se estableciera la sede de la Corte en alguna ciudad castellana.
Situada en el centro de España, Madrid se encontraba entre los grandes caminos peninsulares que comunicaban Aragón con Extremadura, Levante con Castilla y Andalucía con el norte, también quedaba incorporada a un sistema de casas y sitios reales, desde Valsaín a Aranjuez. Dichos sitios habían sido construidos por el emperador Carlos I o el propio Felipe II.

Razones
por las que Madrid fue elegida como capital de la corte
- Situación
central: Se sitúa en el centro peninsular, la distancia a las costas es
casi igual.
-
Proximidad a El escorial: En 1559 Felipe II decidió construir este
monasterio en la sierra y desde Madrid se tenía un acceso rápido y fácil.
- Seguridad
externa e interna: La seguridad externa se refiere a la lejanía del mar, ya
que en ésta época siempre habían amenazas por las vías marítimas. Se
consideraba como segura también en casos de una revuelta urbana el
emplazamiento del Real Alcázar de Madrid (donde vivía Felipe II) por su defensa
fácil.
- Varias
carencias fueron consideradas como ventajas: Como ya mencionado
arriba, p.e. la ausencia de una estructura religiosa poderosa o el gran espacio
posibilitaba la extensión de la capital.
El
proceso de transformación de Madrid
La decisión de Felipe II de establecer la Corte en Madrid, tenía muchas consecuencias para la ciudad. En el mismo año 1561 había un problema de carencia de harina y carne, ya que no se estaba preparado para mantener a tantas personas. A largo plazo el problema demográfico se convertirá en el mayor problema: en el año 1561 Madrid tenia entre 10.000 y 20.000 habitantes, unos 15 años después ya era casi el doble y al finales de siglo, ya fallecido Felipe II, vivían más o menos 100.000 personas en Madrid. Se intentaba enfrentar este crecimiento con proyectos que perseguían la modificación total de la ciudad. Entre los proyectos se hallaban p.e. la construcción de un Hospital Real, hospicios, orfanatos y otros equipamientos necesarios, el reordenamiento de la Plaza de Arrabal y nuevas instalaciones municipales de abastos. Por desgracia el plan se desarrolló muy lentamente, había dificultades urbanas, sociales y económicas. La Corona, que había respaldado estos proyectos, se fue desentendiendo de las reformas, cargando todo el peso al ayuntamiento. La ciudad creció tan rápido que el concejo se vio incapaz de coordinarlo o mejor dicho de encontrar una manera ordenada de hacerlo. El hedor, la suciedad, los atropellos urbanos, la falta de una conciencia cívica y la ineficacia o desesperación de unos servicios municipales escasos o ineptos, convirtieron a Madrid, antes de 1600, en la capital más sucia de Europa.
La transformación de Madrid en corte estable de los Austrias constituye un tema de vivo debate entre los historiadores.
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